La cifra de ocupación de turismo rural en Castilla y León sufre una disminución de un 20% aproximadamente, según representantes de empresarios.
Se trata, no obstante, de un contacto cálido y acogedor; una escena diferente de viajes y vacaciones, ya que contrasta con el turismo de sol/playa; una relación muy fría entre propietario y turista.
El patrimonio, las tradiciones y la ausencia de masificación, junto con la naturaleza ofrecen un conjunto distinto, original y con personalidad; lleno de experiencias únicas en muchos rincones de la comarca castellana.
No cabe duda, que los datos de casas rurales, apartamentos y hoteles rurales, serán quienes menos sufran los momentos económicos delicados del momento.